¡Deja de hacerlo!: Cambia la manera en la que te hablas a ti misma/o.

Publicado el 21 noviembre 2021

Si estas leyendo este artículo, posiblemente formas parte del «Equipo de lo Autoboikoteadores» (Si, por supuesto. Yo he inventado ese nombre). El cual está compuesto por personas que, cuando cometen un error, se machacan. Y cuando consiguen un logro, lo menosprecian.

Las siguientes líneas van orientadas a entender aspectos clave sobre nuestro propio estilo de pensamiento. Además, de una práctica muy útil que podemos comenzar a realizar de manera sistemática para modificar el estilo de pensamiento y la manera en la que nos hablamos a nosotros mismos/as. Por lo que, si tú también formas parte del Equipo Autoboikoteador, sigue leyendo:

¿Qué es el Estilo de Pensamiento?

Las personas “nos hablamos” internamente, sobre cada cosa que ocurre en nuestro entorno (ya sea un estímulo que nos encontramos, la opinión sobre una persona con quien hablamos, y un largo etcétera). Lo hacemos de una forma automática, como si fuese un “diálogo rápido” que nos hacemos a nosotros mismos.

En ocasiones no somos conscientes de estar realizándolo, ¡pero lo hacemos sin parar! Y esto tiene una gran ventaja, y es que, nos mantenemos conectados con nuestros pensamientos constantemente.

Sin embargo, nuestro «diálogo interno» tiene algunas limitaciones, y es que, la manera en la que procesamos la información e interpretamos los hechos, depende tanto de factores ambientales como nuestra crianza, educación, relaciones con nuestros progenitores en etapas infantiles, estrés o ansiedad, así, como de factores internos sobre experiencias vividas que nos han hecho aprender a enfocarnos de una manera determinada.

Por ejemplo, si hemos sido criados/as en un entorno muy exigente, donde únicamente se reforzaba la excelencia y se criticaba de manera permanente o competitiva un resultado inferior, es muy posible que nuestro estilo de pensamiento siga esa misma línea, y nos critiquemos constantemente, exigiendo la excelencia. Si, por otro lado, hemos vivido rodeados/as de personas que focalizaban la atención en aquello negativo que acontecía alrededor, podríamos estar siendo personas incapaces de reconocer aquellos aspectos positivos de las situaciones.

¿Cómo influye el Estilo de Pensamiento?

Para explicar la influencia del Estilo en el que Pensamos sobre nuestra emoción y conducta, pondré un ejemplo donde se plantea una situación NEUTRA y se ofrecerá una interpretación y pensamiento diferente a ella.

Imaginemos una situación neutra: Una persona está sentada en una mesa de un bar y puede ver cómo dos personas sentadas en la mesa de al lado, se ríen a carcajadas y hablan susurrando. 
Estilo de Pensamiento 1: " Se están riendo de mi, ya que casi me caigo de la silla al sentarme hacia un rato, porque soy una torpe"
Estilo de Pensamiento 2: " Están divirtiéndose igual que yo la semana pasada con mi amiga, seguro que están recordando situaciones bochornosas de la infancia" 

Existe una relación directa entre la manera en la que pensamos, y la respuesta emocional y conductual que llevamos a cabo posteriormente.

Por ello, si analizamos la situación anterior, posiblemente lo que ocurriría con la persona con Estilo de Pensamiento 1 sería que comenzaría a presentar mayor inseguridad o ansiedad que le impediría disfrutar de la cena que iba a comenzar. Por el contrario, la persona con Estilo de Pensamiento 2, olvidaría rápidamente el suceso y podría disfrutar de la velada de manera óptima sin dificultad.

¿Cómo cambiamos nuestro Estilo de Pensamiento?

En este artículo, de manera breve, expondré un ejercicio que, una vez aprendido y puesto en práctica, ayudará a modificar la manera en la que interpretamos la información y sobre todo, nos hablamos en nuestro propio «diálogo interno».

Identifica el pensamiento

En primer lugar, es importante identificar cuál es el pensamiento que nos estamos diciendo a nosotras/os mismas/os. Este es el ejercicio más complejo de todos, y uno de los entrenamientos «potentes» que se realizan en las terapias psicológicas, y es que, identificar la manera en la que nos hablamos, es más difícil de lo que parece.

En el ejemplo anterior, el Estilo de Pensamiento 1, estaría diciéndose «Siempre me comporto torpemente y por tanto soy torpe«.

Realiza estas preguntas a tu pensamiento

El siguiente paso, será intentar desmarcarnos del pensamiento, y ser capaces de poner en «tela de juicio» su contenido para ver si es un pensamiento que podemos mantener, o por el contrario, habría que modificar para convertirlo en un pensamiento válido sin distorsión.

Por lo que, será necesario realizar una serie de preguntas siguiendo este orden, a nuestro pensamiento evaluado:

· ¿Este pensamiento es 100% realista? Es decir, ¿cumple al 100% de manera estricta con lo que afirma?

· ¿Cuento con evidencia que afirme que este pensamiento es 100€ real y se cumple el 100% de las veces?

· ¿Podría estarme dejando por alguna emoción o distorsión cognitiva en este momento?

· ¿Cuento con evidencia que demuestre momentos/situaciones donde no se cumpla este pensamiento?

· ¿Hay una manera más acertada de explicar la situación neutra que estoy viviendo?

· ¿Esta nueva explicación podría contar con evidencia?

Al «poner a prueba» nuestros pensamientos, en la mayoría de las ocasiones, podemos ver cómo no cumplen los criterios para ser VÁLIDOS al 100%. Entonces, ¿porqué dejaríamos que nuestro «diálogo interno» y nuestras emociones se vean influenciadas por pensamientos que no son reales?… Aquí se encuentra la cuestión.

Para finalizar…

Propongo comenzar diariamente, por identificar una situación al día en la que hayas utilizado un pensamiento «destructivo» hacia ti misma o ti mismo, y lleves a cabo este ejercicio. Pon a prueba tu pensamiento y aprende a hablarte de una manera más amable, más respetuosa y flexible.

Si consideras que este contenido puede ser valioso o interesante para otras personas de tu entorno, por favor, ¡comparte! Llenemos de amabilidad nuestros pensamientos y los de las personas que están a nuestro alrededor.

Recuerda: "No todo lo que pensamos, es cierto" 

¡Feliz neuro-vida os desea La Neurona Mina!

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