Ir «a hablar» con la psicólog@, ¿Mito o Realidad?

Publicado el 20 julio 2021

Todos y todas hemos oído alguna vez, que al Psicólogo/a se va a hablar de nuestros problemas, ¿verdad? cayendo en el error de pensar, que el mismo hecho de únicamente hablar sobre el problema, fuese la terapia o intervención en sí misma. Y es que, cuando estudias o te dedicas a la Psicología, habrá multitud de ocasiones, que personas digan que quieren hablar contigo por el mero hecho de ser psicólog@s, confundiendo las consultas de psicología, con la típica charla de café que te tomas con tu amiga para descargar las frustraciones del día a día, (sin mencionar la cara de «poker» que se nos queda a nosotr@s, ¡claro!)

Podríamos decir, que este planteamiento se considera dañino tanto para la profesión, como para las personas que demandan este apoyo. Si hay algo peligroso, es infravalorar la oportunidad de crecimiento y aprendizaje, que ofrece una terapia psicológica.

Por ello, lamento tener que cortar el rollo, pero es una expresión que he escuchado tantas veces, que me he propuesto escribir un artículo para poner patas arriba este prejuicio.

A ver…¿Qué se hace en la consulta del/a psicólogo/a?

Bueno, es evidente que esta idea de desahogo se sustenta sobre una de las partes más importantes de la terapia psicológica, ¿verdad?, siempre hay un momento en el que la persona expone su situación y podríamos decir, que es el momento de la terapia más conocido. Sin embargo, este espacio se suele facilitar entre las 2-4 primeras sesiones, ya que se trata del espacio de evaluación por parte del profesional. Es ahí, donde a través de una entrevista más o menos estructurada, y estrategias introspectivas, la persona «se abre en canal» y expone los miedos, tormentos, dificultades, sufrimientos, y un largo etcétera.

Ahora bien, una vez invertido el suficiente tiempo para explicar la problemática, llega el momento de identificar qué le ocurre al paciente, y cómo se ha estado manteniendo a lo largo del tiempo. Intentando hacer una recopilación de todos los factores que han podido influir, hasta llegar al momento en el que se encuentra. Es ahí, cuando se realiza el Análisis Funcional. Y esta sí es la parte más importante de la intervención psicológica, ¡pero no sale en la televisión, ni se realiza en un diván!

La suma de la evaluación y el Análisis Funcional, suele durar entre 3-5 consultas. Por lo que, el resto de la intervención, (con una duración aproximada entre 6 meses o 1,5 años, dependiendo de la intensidad, y la disposición del/a paciente), se centra en psicoeducación, entrenamientos, modificación de hábitos y creencias, exposiciones, afrontamientos o toma de decisiones, entre otros.

En definitiva, un trabajo de entrenamiento personal, en el que por supuesto, se permite el desahogo de la persona, pero se centra muchísimo más, en un enfoque constructivo.

La consulta psicológica es como una caja de LEGO. Todo son emociones, frustraciones y problemas en forma de piezas sueltas, y una vez aprendes a ordenarlas, te puedes permitir formar las figuras y los futuros que quieres vivir.

Entonces….¿Qué puede ir mal?

Por un lado, este tipo de suposiciones afecta a los pacientes en potencia (aquellos que están replanteándose la idea de necesitar atención psicológica y todavía no están 100% decididos/as). ¿Porqué?, Porque se construye una creencia general (falsa) de inutilidad del proceso terapéutico, que produce inseguridad en las personas que están pasando por un momento complicado en sus vidas. De manera que puede hacerles creer, que ir a una terapia psicológica, se equipara a una charla telefónica con un/a amigo/a.

Por otro lado, evidentemente, a los/las psicólogos/as, quienes se forman y especializan en acompañar para generar ese proceso de cambio interior necesario en la vida de quienes lo necesitan, y aprecian cómo, se menosprecia su esfuerzo con frases como «para ir al psicólogo, hablo con mi vecina, que me sale más barata«, y es que… si eso fuese así, ¿Qué sentido tendría pagar por una simple charla?

Es por eso, que viendo la repercusión que puede tener en la salud mental de las personas, y en la negativa a acceder a un servicio cada vez más necesario en la población, me apetecía explicar el motivo por el que debemos dejar de pensar en la consulta psicológica como ese tipo de espacios que la televisión y bastantes series, se empeñan en fomentar.

Si consideras que esta reflexión puede servir a alguna persona de tu entorno, ¡no dudes en compartir el contenido! Y si te apetece compartir una opinión, ¡nos leemos aquí abajo!

¡Feliz vida, os desea La Neurona Mina!

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