LA PRÓXIMA PANDEMIA ¿nos estamos preparando?

Publicado el 8 febrero 2021

La OMS (Organización Mundial de la Salud), declaró el 11 de marzo de 2020 el estado de emergencia sanitaria por el nuevo Coronavirus (COVID-19). Desde entonces, la problemática ha ido en aumento, y no hace falta contar las nefastas consecuencias que está teniendo en nuestros días dicha pandemia.

Sin embargo, hay otra pandemia que se avecina, que no abre titulares ni es portada en periódicos, pero está ahí y cada vez es más evidente.

Me refiero sin duda, al aumento de casos de problemas de Salud Mental a nivel global. Y es que, toda esta situación no va a terminar sin dejar secuelas, sin repercusiones en nuestra salud mental global.

Pero… ¿estamos preparados para lo que va a venir?

De manera directa, el virus ha provocado muchas secuelas en las personas que lo han sufrido. Siendo muchos los estudios e investigaciones que confirman el aumento de sintomatología ansiosa y depresiva entre los pacientes de COVID, así como un aumento de problemática neuropsicológica (dificultades atencionales y de memoria, entre otras) en personas que han pasado la enfermedad.

Pero voy a añadir algo más. ¿Qué ocurre con las secuelas cognitivas y emocionales indirectas de la Covid-19?

Con esta pregunta, me estoy refiriendo al aumento de sintomatologías ansiosas en personas que trabajan en los sectores sanitarios, en aquellas personas que han sufrido la pérdida de sus seres queridos en aislamiento, en todas esas personas que han empeorado sus enfermedades neurodegenerativas a consecuencias de la escasez de estimulación…y podría seguir una larga lista, pero creo que se ha entendido a lo que me refiero.

Todas estas personas, en su mayoría, necesitarán un apoyo psicológico y psiquiátrico extenso. Además de que según la OMS, en 2030 la salud mental será el primer problema de salud pública del mundo.

¿Está el Servicio Nacional de Salud preparado para abordarlos?

La respuesta es no.

¿De verdad creemos que una atención en salud mental de calidad, debe estar reservada únicamente para las personas que puedan costeársela en centros o consultorios privados?

4 respuestas a “LA PRÓXIMA PANDEMIA ¿nos estamos preparando?”

  1. Laura dice:

    Totalmente de acuerdo. Creo que como mínimo debería hacerse esa recomendación a todas las personas afectadas. Gracias por ponerlo de manifiesto.

    • Carmina dice:

      Realmente parte del trabajo que habría que hacer sería ese que comentas, informal a las personas afectadas, que se puede recurrir al apoyo profesional para disminuir esta sintomatología. Luego ya se hablaría del tema de prevención, contratación de profesionales y propuestas serias y efectivas de intervención… de eso ya, en otro artículo ;P

  2. Valeria dice:

    Totalmente de acuerdo con el artículo.
    Soy una chica joven, que no ha tenido el COVID-19 (por ahora), que tengo trabajo, salgo todos los días de casa para trabajar, «me relaciono con gente» (siempre cumpliendo con todas las medidas), no he tenido ningún familiar fallecido por COVID, no soy sanitaria y tampoco estoy combatiendo esta pandemia en primera línea de batalla.
    En principio, y con todo lo que he dicho, no tendría porque tener ningún tipo de problema. Sin embargo, hay días que siento como «presión en el pecho», que me levanto con tristeza, que tengo ganas de llorar… y todavía me siento peor cuando pienso que no debería sentirme así ya que, sabiendo lo que sabemos, yo me encuentro en una situación «muy privilegiada» comparada con personas que, realmente, lo están pasando muchísimo peor.
    Conozco a muchas personas que, en situaciones similares a la mía, les pasa lo mismo. Por lo tanto y respondiendo a tu pregunta, no, la atención en salud mental de calidad no debe estar reservada únicamente para personas «con dinero».

    • Carmina dice:

      Esta situación que planteas me recuerda mucho a la situación de muchas personas cercanas y creo que resume muy bien la situación colectiva que estamos viviendo. ¿Cuál es el factor que más perjudica en mi opinión? La incertidumbre. El no conocer cuándo la situación llegará a su final y retomaremos la «normalidad verdadera». Esto provoca que los niveles de ansiedad aumenten, y con la disminución de nuestras actividades de ocio, disminuimos la cantidad de reforzadores, por lo que la sintomatología depresiva se dispara.
      Muchas gracias por compartir tu experiencia, ojalá se ponga el foco en la importancia de los «efectos secundarios» de esta pandemia, y la importancia de invertir en la salud mental colectiva. Un saludo!

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